¿Sabes quién está en la puerta de al lado?

“La puerta de al lado” es una comedia dialogada con exquisita audacia, escrita por Fabrice Roger Lacan, nieto del psicoanalista francés Jacques Lacan, y que retrata la falta de conexión real entre unos y otros en una sociedad cada vez más virtual. Un mundo cada vez más digitalizado donde, sin embargo, aún queda la esperanza del encuentro analógico, si uno consigue darse cuenta de qué le pasa. O bien porque se sorprendió más de 5 segundos mirándose en el espejo, o bien porque chocó frontalmente con otro que le hizo de espejo.

la puerta de al ladoSon vecinos puerta con puerta y se detestan cordialmente. Ella es una psicóloga, poco dada a lo social y de mente cuadriculada. Él es jefe de marketing en una empresa de yogures, fiestero y de espíritu rotundamente hedonista. Él es un seductor irresistible, encantado de haberse conocido. Ella una toca pelotas insoportable. Todo les separa, y como es de esperar, todo les va a acercar.

Dos solteros en plena crisis de los 40 que, como miles de urbanitas perdidos en la ciudad, se sumergen en internet, donde exploran sus posibilidades de encontrar su media naranja. Alguien, por supuesto, que estuviera en las antípodas del personaje infernal con el que comparten descansillo. Y sin embargo algo nos dice, desde el principio, que están hechos el uno para el otro.

La puerta de al lado (“La Porte à côté“) se estrenó en 2014 en el Théatre Edouard VII con la dirección de Bernard Murat. Ahora Sergio Peris-Mencheta se encarga de la adaptación y dirección (además de la producción). Y el tándem Silvia Marsó y Pablo Chiapella son los responsables de dar la cara frente al público (te sorprenderán) en esta comedia urbana sobre dos seres enfrentados, pero destinados a encontrarse. Como aliciente añadido, la obra cuenta con música en directo de Litus Ruiz. Podrás disfrutar de “La puerta de al lado” a partir del 25 de febrero en el Teatro Marquina de Madrid.

 

Beatles for Kids, con Los Matinales de El País

Aprovechando su 40º aniversario, EL PAÍS pone en marcha este nuevo proyecto con actuaciones que buscan llevar el pulso de la música en vivo al horario diurno de fin de semana y a lugares perfectamente habilitados para disfrutar del espectáculo. Y en el Teatro Príncipe Gran Vía actuará Abbey Road, la banda tributo a los cuatro fabulosos de Liverpool, que traerá el espectáculo The Beatles for Kids.

Los Matinales de EL PAÍS son una serie de conciertos para todos los públicos en fin de semana y en horario de mañana, que se representan en teatros o salas cuidadosamente seleccionadas. Se trata de una propuesta musical distinta, pensada para todos, con el fin de dar el valor que tiene a la música en directo como experiencia enriquecedora.

beatles for kids Teatro Príncipe Gran VíaLas entradas para este tercer concierto de Los Matinales ya están a la venta. Beatles for kids se subirán al escenario del teatro Príncipe Gran Vía el próximo 28 de febrero a partir de la una de la tarde. Las entradas se pueden adquirir a partir de 20 euros.

Los Beatles se separaron en 1970 pero son el más claro ejemplo de banda intergeneracional. Beatles for kids es un grupo tributo que ofrece un espectáculo interactivo a través de A Hard Day’s Night, Help o Yellow Submarine, entre otros éxitos. Un espectáculo para disfrutar con toda la familia, del que te dejamos, como aperitivo, unos momentos entrañables.

Y en el marco de Los Matinales, todavía quedan algunas localidades libres para el espectáculo de Furious Monkeys House, que actuarán el 13 de febrero en el Lara. Y también Marlango, el dúo formado por Leonor Watling y Alejandro Pelayo, han confirmado su actuación en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, este próximo 20 de marzo. Así que a disfrutar de la música en directo, en fin de semana y en horario diurno!

400 años de la muerte de “El Bardo”

Desde el punto de vista del teatro, pocos autores merecen más loas y reconocimientos que Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

Curiosamente, este año se cumplen cuatrocientos de la muerte de ambos que, aunque no el mismo día como muchos creen, murieron en fechas muy cercanas.

Ambos tenían un don especial para las letras, la expresión y el arte de contar historias y ambos nos han dejado un buen número de obras a cual más grande y singular.

Y hasta ahí las coincidencias. Cuando comencé a informarme para escribir este artículo tenía la impresión de que sus vidas habían sido prácticamente paralelas, llenas de coincidencias y similitudes. Pero ahora pienso que nada más lejos de la realidad.

No voy a hacerles el feo de compararlos, y tampoco de hacerles compartir este artículo. Ambos merecen su espacio y este es todo para El Bardo.

Imagino a Shakespeare como un tipo tranquilo y afable, algo avariento. Vivió una vida bastante predecible, acorde a las circunstancias de su linaje, bastante acomodado por cierto, y a su tiempo.

Se casó a los dieciocho años con una mujer bastante mayor que el y tuvo 3 hijos, aunque uno de ellos, el único varón, no llegó a la edad adulta. Escribió toda su vida a un ritmo trepidante, tuvo una compañía de teatro y hasta hizo de actor en algunas de sus obras.

Económicamente hablando tuvo una vida desahogada, se retiró a Stratford-Upon-Avon, su pueblo natal, cuando tenía 48 años y murió, muy probablemente de cáncer según los últimos estudios, poco antes de alcanzar los 52 años.

shakespeareNos dejó tragedias en las que la desdicha y el infortunio llegan a ser inhumanos, como “Romeo y Julieta”, “Hamlet”, “Otelo”, “Macbeth” y “Antonio y Cleopatra” entre otras.

Comedias donde el doble sentido, el disfraz y la parodia conforman obras muy divertidas, pero también incisivas e inquietantes. Sirvan de ejemplo obras como “Trabajos de amor perdidos”, “El sueño de una noche de verano”, “El mercader de Venecia” o “Mucho ruido y pocas nueces”.

shakespeareEscribió también poesía y magníficas obras históricas como “Ricardo III”, “Enrique IV” o “Enrique VIII”.

Además de frases, conocidas y reconocidas, que se han hecho célebres a través de sus obras, parece ser que Shakespeare inventó unas 1.700 palabras entre las que se encuentran algunas tan comunes hoy día como gossip (chisme), advertising (publicidad), dawn (amanecer) o unreal (irreal).

Se ha hablado mucho de él respecto a su misoginia o a su homosexualidad pero no dejan de ser meras conjeturas. Datos reales e irrefutables son que El cisne de Avon, (así lo llamaban por sus modales refinados), o El Bardo (el poeta) fue un escritor de genio atípico y extraordinario, un virtuoso de las letras, con cuyos textos todavía se prueban y revalidan los actores en la actualidad. Un gran dramaturgo que nos ha regalado una buena cantidad de obras maravillosas, con las que reír, pensar, llorar…., y tal vez soñar!

Los Caciques: ¿de verdad que han cambiado las cosas?

En una pequeña ciudad de España, un partido político y su alcalde llevan más de treinta años ejerciendo el caciquismo y la corrupción. Se les notifica la llegada de un inspector del gobierno, que debe analizar sus cuentas. El alcalde, siguiendo su tendencia natural, se propone comprar la voluntad del inspector con todo tipo de agasajos, homenajes, regalos y dinero. Sin embargo, aparecen en la ciudad un sobrino y su tío, con intención de solicitar la mano de la sobrina del alcalde. Éstos son confundidos por el inspector del gobierno, provocando todo tipo de divertidos malentendidos.

Los Caciques | CDN / marcosGpunto
Los Caciques | CDN / marcosGpunto

El argumento podría corresponder a una obra escrita en los últimos años… ¡pero nada más lejos de la realidad! Se trata del argumento de Los Caciques de Carlos Arniches, en el 150 aniversario del nacimiento del autor. Y en esta ocasión Ángel Fernández Montesinos dirige de nuevo la obra, tras el gran éxito que tuvo su montaje en 2001, y tras poner el cartel de “No hay localidades” en el Teatro María Guerrero este pasado verano.

Carlos Arniches Barreda, autor teatral y comediógrafo de la Generación del 98, escribió numerosos sainetes y comedias costumbristas. Sus obras son ágiles y entretenidas; Arniches sabía muy bien cómo mezclar la tragedia y lo jocoso y cómo sacar partido de cualquier situación dramática, no sólo por su vis cómica sino por su magistral uso del lenguaje. De hecho, creó un género cómico nuevo que denominó “tragedia grotesca“, donde expresaba sus inquietudes sociales y regeneracionistas; en palabras del mismo autor, aspiraba “a estimular las condiciones generosas del pueblo y hacerles odiosos los malos instintos, nada más“. Y nada menos.

Los Caciques | CDN / marcosGpunto
Los Caciques | CDN / marcosGpunto

En 1920 se estrenaba una de sus más conocidas “tragedias grotescas”: Los Caciques. Una comedia no solo ambientada perfectamente en su época, sino por la que cuesta ver que ha pasado el tiempo. En todo caso, para mejorarla. Después de su estreno hace casi 100 años, y a lo largo de todo este tiempo, ha contado con numerosas representaciones y montajes memorables, como el de 1962, con decorados de Antonio Mingote y la interpretación de José Bódalo, Alfredo Landa, Antonio Ferrandis, Rafaela Aparicio, Florinda Chico y otros conocidos actores. También se recuerda especialmente el montaje de 1987, con Antonio Garisa, María Garralón, Mary Begoña, Carlos Muñoz, Paco Camoiras, Emiliano Redondo y Gracita Morales. Y también tuvo su representación en el mítico Estudio 1 de TVE, además del ya mencionado éxito del 2001, con la dirección de Ángel Fernández Montesinos, que asegura que al público le va a sorprender la actualidad de algunas escenas: “Va a creer que se han escrito ahora mismo y están escritas en el año 1920”.

Así que, a partir del 20 de enero y solo durante unas pocas semanas, el Teatro Marquina de Madrid albergará al equipo completo de Los Caciques, comandados por Ángel Fernández Montesinos con la interpretación de Víctor Anciones, Marisol Ayuso, Juan Calot, Fernando Conde, Óscar Hernández, Alejandro Navamuel, Elena Román, Raúl Sanz y Juan Jesús Valverde. 

Los Caciques | CDN / marcosGpunto
Los Caciques | CDN / marcosGpunto

Y es que, como afirma uno de los protagonistas al final de la obra, “los españoles no seremos felices, hasta que no acabemos de una vez para siempre con Los Caciques.