Luis Merlo, la nobleza del teatro

La esencia del teatro español sigue viva gracias a actores como Luis Merlo, nacido Luis María Larrañaga Merlo, actores que tienen el talento para subirse a las tablas y demostrar en cualquier momento la calidad interpretativa y su capacidad camaleónica transformándose en diversos personajes.

Desde pequeño tuvo que acostumbrarse a viajar con sus padres, los grandes actores Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo, durante sus giras teatrales, viéndolos continuamente en escena, entre bastidores, en compañía de sus tres hermanos, Amparo Larrañaga, Kako y Pedro; este último está casado con la también actriz Maribel Verdú. De esta manera desde niño Luis contempló el arte de la interpretación como algo natural, un juego. La influencia de su abuelo materno, Ismael Merlo, quien se hizo cargo de su educación después de la separación de sus padres, reforzó esa idea.

Tras su adolescencia, Luis cursó un año de baile, tras el cual se matriculó en Arte Dramático. Finalizados su estudios, Mario Gas le dio su primera oportunidad en la versión de Salomé ofrecida por la compañía de Núria Espert en 1985.

En 1986 debutó en cine con Hay que deshacer la casa, en la que interpretó a un joven que acosaba sexualmente a una señora mayor, encarnada por su tía en la vida real: Amparo Rivelles. Completó el año con la gira de La última luna menguante, realizada por Manuel Collado, con quien repitió en 1987 en la obra Séneca, o el beneficio de la duda, protagonizada por José Luis Pellicena. Por esas fechas protagonizó su primera película, La señora, en la que dio vida al botones de un hotel.

A partir de entonces su trayectoria profesional en el mundo del teatro no pararía de crecer, realizando un total de 21 obras de teatro, consiguiendo el reconocimiento de su trabajo en 2004 y 2006 con el Premio “Memorial Luis Parreño” AMITE a la calidad en el teatro. A éstos hay que sumarle dos Fotogramas de Plata como mejor actor de teatro, conseguidos en 2007 con la obra Gorda, y en 2010 por su actuación en Tócala otra vez, Sam.

No obstante y a pesar de su intachable trayectoria en los escenarios, el público le aprecia y reconoce por sus trabajos televisivos en series de gran éxito, como El Internado, Aquí no hay quien viva, Canguros, o Abierto 24 horas. En las que también ha cosechado grandes éxitos, obteniendo en 2003 el premio a mejor actor secundario de la Unión de Actores por su papel en la serie Aquí no hay quien viva, donde interpretaba al inolvidable Mauri. Cuatro años después y gracias a la serie El Internado, recibe el premio “Camaleón de Oro” al Mejor Actor Español de Ficción Televisiva en el festival de cine y televisión de la ciudad onubense de Islantilla.

Actualmente está trabajando en la obra teatral El Test de Jordi Vallejo, que se representa actualmente en el Teatro Cofidis Alcázar, interpretada también por Antonio Molero, Maru Valdivieso e Iztiar Atienza.

¡Claro que conozco el repertorio de Celia Gámez!

En el teatro Marquina se puede disfrutar de muy pocas funciones del musical “La Celia”, un homenaje a Celia Gámez.

No soy mucho de musicales y no tengo edad para conocer a Celia Gámez y su obra pero, me gusta el teatro y cuando me propusieron ir a ver el musical “La Celia” acepté enseguida.

Asistí al reestreno de la obra en el Teatro Marquina y debo confesar que lo disfruté de lo lindo. ¡Claro que conozco su obra!, cuando empecé a escuchar canciones como “El Beso”, “El Pichi”, “La novia de España” o “Los Nardos” me trasporté sin remedio a las vacaciones de verano de algún año de finales de los  sesenta en casa de mis abuelos. Mi abuela cocinaba algo mientras canturreaba bajito las canciones que salían de una caja de madera clara, colocada estratégicamente en uno de los estantes que quedaban muy por encima de mi alcance.

El  trabajo que hace Ivanna Rossi (La Celia) merece una mención especial. Canta, baila y se mete al público en el bolsillo desde el primer momento.

Me gustó mucho también como, con muy poco tiempo y muy pocas frases, “las guapas” (que así llama a sus chicas de conjunto) hacen que te hagas una idea de su carácter y te sitúes en un ambiente de revista, de espectáculo.

Todo lo anterior ya habría valido la pena, pero hay un plus que me hizo sonreír durante toda la función. Las personas de más edad que había a mi alrededor se emocionaban, se cogían de la mano, se miraban con complicidad y se entendían. Comentaban entre ellas a qué espectáculo o película pertenecía cada tema, cuando fueron a ver a la Gámez a tal sitio o  a tal otro, que realmente Ivanna Rossi parecía su hija…. se las sabían todas, muchas de ellas de memoria y observé que, durante ese rato, disfrutaron de revivir a través de la música, el empuje, la belleza y la ilusión, de aquellos muchachos que un día fueron.

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.