Estreno de El Florido Pensil – Niñas

Acabo de asistir al estreno de El Florido Pensil – Niñas en el Teatro Marquina, con tres mujeres a las que les ha gustado mucho la obra y han pasado un buen rato. Por cierto, a mí también me ha encantado y, si tengo en cuenta la cantidad de aplausos que se han escuchado después de cada escena y al final de la obra, cuando han tenido que salir a saludar un buen puñado de veces, me puedo imaginar que todos los asistentes hemos disfrutado en cantidad de la velada.

Además de la interpretación, la puesta en escena, el montaje, el formato, la versatilidad de las actrices, el ritmo de las escenas y la fluidez de los diálogos, me ha llamado la atención la acertada escenografía, que permite crear una atmósfera que nos traslada a la época en la que transcurre la acción.

Desde mi punto de vista consiguen representar con un humor blanco y elegante unas cuantas situaciones, costumbres, vivencias, creencias, que perfectamente habrían experimentado nuestras madres y tías.

Resulta curioso cómo a pesar de haber nacido unos veinte años después de las protagonistas de la obra (tomando como base la fecha de la pizarra), tantas de las cosas que se reflejaban en el guión me resultaban bastante familiares en unos casos y en otros, muy reconocibles, por haberlas escuchado en alguna clase o en alguna casa.

Todavía recuerdo haber aprendido con reglas nemotécnicas por ejemplo los Concilios Ecuménicos de la Iglesia: Nicoecalcoconicolalalala…, con musiquilla las provincias de cada región, los ríos, cordilleras y límites geográficos, y por supuesto las tablas de multiplicar, aparte de otros conocimientos de carrerilla, por supuesto al pie de la letra del libro, con sus comas y signos de puntuación.

Tampoco se me olvida aquel día de primavera en el que llegó una inspectora de enseñanza primaria a la escuela rural en la que con cinco años ya cursaba 2º de EGB, y decidió que volviera a empezar primero al curso siguiente.

En cualquier caso, con independencia de que en los últimos sesenta años se han producido avances en la educación recibida, la relevancia social y el papel desempeñado por la mujer en todos los ámbitos, aún queda camino por recorrer, y tendríamos que pensar si realmente han cambiado tanto las cosas en la trastienda o por el contrario se siguen dando con demasiada frecuencia situaciones que deberían haber quedado ya en el pasado remoto.

Artículo de opinión de Javier de Jasso.