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Lope, “viviendo todo falta, muriendo todo sobra”

El fénix de los ingenios, un monstruo de la naturaleza…  Don Lope Félix de Vega Carpio es uno de los madrileños más ilustres. Pertenece al Siglo de Oro de las letras españolas y fue niño precoz y escritor prolífico e innovador.

Después de releer su biografía lo imagino una compañía divertida, ingeniosa y no exenta de peligros, algo laxo a la hora de seguir las normas, de verbo fácil y asiduo a las reuniones y tabernas de su barrio, que por cierto compartió algunos años con Miguel de Cervantes.

Su historia con Cervantes, primero de admiración y respeto y luego de enemistad manifiesta, se me asemeja a las que tuvo con las mujeres de su vida. Historias de amor y odio, de conquista y decepción, de pasión y aburrimiento.
Su falta de constancia e incapacidad de seguir los más básicos preceptos le causaría problemas durante toda su vida. Primeramente no alcanza el título de bachiller, por lo que sus benefactores le retiran los fondos y debe comenzar a vender sus obras para sobrevivir a una edad muy temprana. No creo en absoluto que eso le causase problema ninguno, su imaginación y facilidad de palabra le permitieron producir una cantidad ingente de obras. Esa facilidad con la pluma le valió que Miguel de Cervantes, algo pelusón y en la época en la que aún se admiraban, le llamase “monstruo de la naturaleza”.

Estuvo desterrado y enrolado en el ejército siempre por líos de faldas, pero nunca dejó de escribir, era una necesidad. Escribía de noche y de día, por amor o por despecho, como pago o como consuelo.

Tuvo la suerte Lope de que en el Madrid de su época se pusieron de moda los corrales de comedias y de que al gran público le gustasen sus obras. Además, como por aquel tiempo cada obra se representaba solo durante 4 o 5 días, existía una gran demanda que él cubría prácticamente solo con la velocidad de su pluma.

Lope concibió y puso de moda un nuevo modelo de obra teatral que fue llamado la “Comedia Nueva”. Eran obras más ligeras y cortas, divididas en tres actos y no en cinco como hasta ese momento, mezclaban sin rubor lo trágico y lo cómico. Se escriben en verso sí, pero pueden usarse todos los tipos de verso en una misma obra, es decir, son polimétricas. Además, no respetaban la unidad de acción, tiempo y espacio del teatro clásico e, incluso algunas, introducían dos historias o argumentos importantes en la trama.

No hace falta decir que muchos de sus coetáneos se echaron las manos a la cabeza y lo insultaron sin rubor en reuniones y panfletos, a lo que Lope contestó que había que saber adaptarse a los tiempos, que los gustos varían y que a quien debía contentar era al público que era quien pagaba.
Su versátil pluma lo mismo escribía en prosa que en verso y con igual maestría obras líricas, épicas, novelas o teatro. En lo que se refiere al teatro, nos ha dejado obras magníficas, conocidas internacionalmente y representadas ampliamente desde entonces como “La dama boba”, “La malcasada”, “La noche de San Juan”, “El perro del hortelano”, “Belardo el furioso”, “La buena guarda”, “Peribáñez y el comendador de Ocaña”, “Fuenteovejuna”, “El caballero de Olmedo”….

Gozó del éxito profesional en vida y hasta tal punto fue admirado que para decir que algo era de calidad se decía “Es de Lope!” pero, ya al final de su vida, le tocó ver una nueva evolución del teatro. Tenía más que ver con la forma que con el fondo, se daba mucha importancia a los escenarios y al cambio de estos entre actos, por lo tanto a la tramoya.
Casi como si le pareciera que solo él podía innovar, dejó muy claro que no estaba de acuerdo con esa nueva forma de hacer teatro que comenzaba y que no iba a seguir proveyéndolo de obras.

Aunque nunca dejó de escribir comedias, prácticamente se retiró a escribir lo que el llamó “su obra más querida”, una obra con tintes biográficos y escrita en prosa. Una obra que vuelve a los cinco actos del teatro clásico y con un argumento muy sencillo. Una obra concebida para la lectura, para gozarla a solas y no en un teatro a reventar de público. Una obra con la que parece que nos dice: –Donde dije digo, digo Diego, he demostrado que soy bueno en esto y escribo lo que quiero, cuando quiero y como quiero.

Lope muere el 27 de Agosto de 1635 y, como él mismo dijo: “No hay placer que no tenga por límites el dolor; que con ser el día la cosa más hermosa y agradable tiene por fin la noche”.

Teatro (Nuevo) Apolo de Madrid

Hace años se llamó teatro Apolo a la sala teatral levantada en el número 45 de la calle de Alcalá de Madrid (España). Este local se inauguró el 23 de marzo de 1873 con un aforo para dos mil docientos espectadores, lo que le valió el título de “catedral del género chico” en el Madrid de la Restauración. En principio adoptó el formato de programación de teatro por horas o sesiones, habitual en aquella época, que haría famosa “la cuarta del Apolo“, es decir, su última sesión, la que comenzaba después de la medianoche, con obras “más atrevidas” y un público “más despreocupado y jaranero“.

Teatro Apolo 1873Finalmente el edificio se vendió a una institución bancaria, por lo que el viejo teatro Apolo de Madrid desapareció el 30 de junio de 1929.

Sin embargo, los empresarios del teatro Apolo, decidieron construir uno nuevo en la plaza del Progreso (en la actualidad, plaza de Tirso de Molina). Así que el 10 de diciembre de 1932 se estrenó el Teatro Progreso con la zarzuela La verbena de la Paloma. Como Teatro Nuevo Apolo se abrió el 17 de diciembre de 1987, representándose una Antología de la Zarzuela. El promotor de esta etapa fue el director granadino José Tamayo. En la actualidad su propietario y empresario es Ramón Madurga, nieto del promotor del teatro.

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Este nuevo Apolo cuenta con un aforo de 1.161 butacas, todas con buena visibilidad, y una moderna dotación técnica para albergar todo tipo de producciones. Sin duda es el teatro musical por excelencia de la ciudad. Situado en la zona centro, en él se han representado grandes producciones como Los Miserables o Chicago. También tienen lugar espectáculos de humor y danza.

Durante sus 80 años de vida este Teatro ha estrenado espectáculos de muy variado repertorio, como musicales, danza, teatro, espectáculos familiares, flamenco, circo, zarzuela, conciertos, etc. Tanto producciones nacionales como internacionales, han tenido cabida en este edificio emblemático de la capital. Y grandes compañías teatrales han pasado por su escenario como Dagoll Dagom, Tricicle, La Cubana, Sara Baras o Joaquín Cortés, entre otros muchos.

Cervantes, ¡una vida trepidante!

Hace algunas semanas os comentaba, en el artículo que escribí sobre Shakespeare, 400 años de la muerte de “El Bardo” que, a mi modo de ver, había pocas similitudes entre las vidas de Shakespeare y Cervantes, ¿lo recordáis? Pues he encontrado otra, y no pongáis a trabajar esa imaginación: parece ser que ambos han dejado pocas o ninguna imagen fiable de sí mismos.

Es un hecho comprobado que Cervantes fue retratado por Juan de Jáuregui, pero no se ha podido identificar fehacientemente ese retrato entre todos los que han llegado a nuestros días y que, mayormente, son posteriores a su muerte. Quizá la forma más fiable de imaginar el aspecto físico de Cervantes, sea la descripción que hizo de sí mismo en 1.613, cuando contaba ya 66 años, y que dice así:

Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena, algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies. Este digo, que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso,… Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra

Pero Cervantes también fue joven y para llegar hasta ese punto, en el que se describe, fue necesario el trascurrir implacable del tiempo durante toda una vida.

Después de leer sobre su vida, imagino a Don Miguel delgado, ágil de mente y cuerpo, agradable de trato y buen compañero de juergas.

Este prodigio de las letras nació en Alcalá de Henares, suponemos que el 29 de Septiembre (por la costumbre de poner nombre a los niños con el santoral) y su vida fue cualquier cosa menos vulgar y tranquila. Nació en el seno de una familia pobre y endeudada y, desde su nacimiento, pasó pruebas y penalidades.

Se cree que estudió en algún colegio jesuita primero y con el catedrático López de Hoyos después, quien le da su primera oportunidad literaria al publicar algunas poesías de Cervantes en una de sus obras.

Marchó a Italia en 1569, probablemente huyendo de la justicia pues “presuntamente” había sido condenado a diez años de destierro y pérdida de su maño derecha por acuchillar a un tal Sigurra y la condena nunca se cumplió. Estaba claro que el destino le tenía reservado el apodo de “manco” aunque, esta vez fue burlado y, hubo de esperar algunos años más.

Cervantes Actualidad de TeatrosEn Roma se pone al servicio, primero del Cardenal Acquaviva y luego del Capitán Diego de Urbina. Con este último embarcó en la galera “Marquesa” y partió hacia la batalla de Lepanto. Allí combatió incluso estando enfermo. Se cuenta que febril, y envalentonado por ese carácter chulesco y algo pendenciero a mi modo de ver, combatió valerosamente hasta que fue abatido, perdiendo buena parte del movimiento de su mano.

Unos meses después, Cervantes reanuda su carrera militar a las órdenes del capitán Manuel Ponce de León.

Volviendo a España desde Nápoles, y acompañado de su hermano, fue apresado por los turcos, hecho esclavo y encarcelado. Se le creyó hombre importante y se solicitó un altísimo rescate por su liberación. Fueron cinco años de encierro en los que ese carácter suyo lo llevó a intentar huir innumerables veces, aunque sin éxito. Finalmente los hermanos trinitarios lograron reunir el dinero para su rescate cuando ya estaba encadenado en una galera que partía hacia Constantinopla.

CervantesEn 1584 contrae matrimonio con la joven de diecinueve años Catalina de Salazar, vecina de Esquivias, donde algunos creen que comienza a gestarse “El Quijote”.

Unos años después comienza su trabajo de recaudador de aceite y grano, por tierras de Andalucía, con el que solo conseguiría las monedas justas para sobrevivir, algunos años de cárcel por meter mano en la caja, muchos enemigos y hasta una excomunión.

En 1.605 ve la luz en Madrid “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” obra que, aunque mal pagada, sí le proporciona nombre y fama.

Escribe después usa serie de novelas cortas que agrupa posteriormente bajo el nombre de “Novelas Ejemplares”, “Viaje al Parnaso”, una interesante obra en la que, ayudado de los mejores poetas, presenta batalla a los poetas mediocres. Escribe comedias como “El gallardo español” o “La casa de los celos”. Escribe entremeses como “La cueva de Salamanca” o “El retablo de las maravillas”.

En 1.615 llega la segunda parte de “El Quijote” y su última obra “Los trabajos de Persiles y Segismunda” se edita ya de forma póstuma en 1.617.

Cervantes

Durante toda su vida escribió. Escribió novela, teatro, poesía…pero, comentó en distintas ocasiones que le encantaba el teatro y le hubiera gustado vivir de ello. Este gran escritor, tuvo la mala suerte de convivir en el tiempo con otro dramaturgo genial y excepcional que fue Lope de Vega que escribía un teatro menos encorsetado, más moderno y audaz y que fue preferido para representar por los empresarios teatrales.

Creo que no me equivoco si digo que vivió “a tope” como diríamos actualmente. No una vida fácil ni cómoda pero sí una que le sirvió para recoger una gran cantidad de conocimientos y experiencias con las que sin duda se adornaron sus obras y se beneficiaron sus lectores.

Su obra principal “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha” es la obra que más influencia social y literaria ha tenido en obras futuras, en escritores posteriores y en lectores de todos los tiempos pero, ¡eso sería otra historia! 😉

400 años de la muerte de “El Bardo”

Desde el punto de vista del teatro, pocos autores merecen más loas y reconocimientos que Miguel de Cervantes y William Shakespeare.

Curiosamente, este año se cumplen cuatrocientos de la muerte de ambos que, aunque no el mismo día como muchos creen, murieron en fechas muy cercanas.

Ambos tenían un don especial para las letras, la expresión y el arte de contar historias y ambos nos han dejado un buen número de obras a cual más grande y singular.

Y hasta ahí las coincidencias. Cuando comencé a informarme para escribir este artículo tenía la impresión de que sus vidas habían sido prácticamente paralelas, llenas de coincidencias y similitudes. Pero ahora pienso que nada más lejos de la realidad.

No voy a hacerles el feo de compararlos, y tampoco de hacerles compartir este artículo. Ambos merecen su espacio y este es todo para El Bardo.

Imagino a Shakespeare como un tipo tranquilo y afable, algo avariento. Vivió una vida bastante predecible, acorde a las circunstancias de su linaje, bastante acomodado por cierto, y a su tiempo.

Se casó a los dieciocho años con una mujer bastante mayor que el y tuvo 3 hijos, aunque uno de ellos, el único varón, no llegó a la edad adulta. Escribió toda su vida a un ritmo trepidante, tuvo una compañía de teatro y hasta hizo de actor en algunas de sus obras.

Económicamente hablando tuvo una vida desahogada, se retiró a Stratford-Upon-Avon, su pueblo natal, cuando tenía 48 años y murió, muy probablemente de cáncer según los últimos estudios, poco antes de alcanzar los 52 años.

shakespeareNos dejó tragedias en las que la desdicha y el infortunio llegan a ser inhumanos, como “Romeo y Julieta”, “Hamlet”, “Otelo”, “Macbeth” y “Antonio y Cleopatra” entre otras.

Comedias donde el doble sentido, el disfraz y la parodia conforman obras muy divertidas, pero también incisivas e inquietantes. Sirvan de ejemplo obras como “Trabajos de amor perdidos”, “El sueño de una noche de verano”, “El mercader de Venecia” o “Mucho ruido y pocas nueces”.

shakespeareEscribió también poesía y magníficas obras históricas como “Ricardo III”, “Enrique IV” o “Enrique VIII”.

Además de frases, conocidas y reconocidas, que se han hecho célebres a través de sus obras, parece ser que Shakespeare inventó unas 1.700 palabras entre las que se encuentran algunas tan comunes hoy día como gossip (chisme), advertising (publicidad), dawn (amanecer) o unreal (irreal).

Se ha hablado mucho de él respecto a su misoginia o a su homosexualidad pero no dejan de ser meras conjeturas. Datos reales e irrefutables son que El cisne de Avon, (así lo llamaban por sus modales refinados), o El Bardo (el poeta) fue un escritor de genio atípico y extraordinario, un virtuoso de las letras, con cuyos textos todavía se prueban y revalidan los actores en la actualidad. Un gran dramaturgo que nos ha regalado una buena cantidad de obras maravillosas, con las que reír, pensar, llorar…., y tal vez soñar!

Historia’s del teatro: el renacimiento del teatro o “La Comedia del Arte”

El “Renacimiento” es un periodo de curiosidad por los conocimientos, de consciencia y aceptación del cuerpo además del alma, de libertad de espíritu, de amor a la naturaleza y de reconocimiento de los talentos humanos.

Después de muchos años en la oscura “Edad Media” surge en la Europa occidental, apoyado e inspirado en el humanismo, un movimiento que promueve la vuelta a los valores clásicos en muchos sentidos, la contemplación de la belleza, el valor de la ciencia, la consciencia y expresión de los gustos y sentimientos humanos, etc. Este Renacimiento impregnó todos los ámbitos de la vida, las artes, la literatura, la ciencia, aparece la imprenta, se hacen descubrimientos geográficos, las ciudades evolucionan y crecen…. En fin, es un periodo brillante e inspirador que devolvió a una Europa triste y estancada la alegría de vivir y la ilusión por crear.

El teatro no escapa a todo este avance, a tanta transformación y frente al teatro medieval, que se escenificaba en cualquier taberna o esquina, se vuelven a construir espacios donde escenificar y dar valor a las clásicas obras teatrales.

Comedia del ArteDurante los siglos XV y XVI, se contrataban pintores y arquitectos para crear impactantes y completos escenarios, marcos perfectos y con perspectiva para escenificar la obra en cuestión. Es en ese momento cuando nace la escenografía moderna.

Los escritores comienzan a hablar sin tapujos sobre el amor humano, apartando un poco el amor a Dios que los encorsetaba hasta ese momento, toman consciencia de dramaturgos y de su valor social, y escriben obras frescas, divertidas y con una temática muy terrenal y humana.

Durante este periodo nace en Italia “La Comedia del Arte” que probablemente es la mayor aportación al mundo del teatro. Con ella, se crean compañías teatrales, normalmente familiares que iban pasando de padres a hijos. Podían ser habladas o mudas pero debían ser obras divertidas, pues el público pagaba por ellas, así que la temática era ligera: amoríos, celos, avaricia…

Los actores cantaban, bailaban e iban ataviados con ropas exageradas y medias máscaras en las que se reconocían personajes arquetípicos como Arlequín, Pantaleone, Columbina o Pulcinella.

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Las obras se desarrollaban en tres actos y evidentemente había un guión pero se propiciaba y valoraba la improvisación. Había también mucha gesticulación sobre el escenario, sobre todo en países extranjeros, cuando los actores no dominaban la lengua local.

La Comedia del Arte fue también la que propició que, poco a poco, las mujeres subieran al escenario. En esa época, en el resto de Europa, eran solo varones los que travestidos hacían los papeles femeninos.

Las compañías de teatro italianas viajan a las cortes de España, Francia, Alemania…y con ellas llevan esa frescura, gracia y talento que sin duda influyeron y estimularon a grandes dramaturgos como Molière  en Francia,  Marlowe y Shakespeare en Inglaterra y Lope de Rueda o Cervantes en España.

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.