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Historia’s del teatro: La larga y triste Edad Media

Situamos el comienzo de la Edad Media en el año 476, cuando cae el ya decrépito y corrupto Imperio Romano de Occidente. Debió de ser una época incierta y peligrosa esa transición pues, de repente, una gran cantidad de pueblos se vieron libres pero abandonados al perder el sentimiento de pertenencia, que tan asumido tenían, a Roma. Tierras y gentes quedaron huérfanas de dirección y volvieron sus ojos hacia los nobles y la Iglesia.

teatro edad media En esos largos años se organizaron las ciudades y los estados bajo la “casi total” dirección de la Iglesia, pues dirigía la vida cotidiana de ciudades y campesinos. Los caballeros tenían el ejército y la tierra aunque dependían moral y espiritualmente de la Iglesia, que desaprobaba o permitía las luchas o acuerdos entre caballeros. Y un día, por un motivo que será difícil corroborar, la Iglesia resucitó el teatro. Lo hizo obviando los siglos de crecimiento y desarrollo que obtuvo en Grecia y Roma, así que el teatro de la Edad Media nació en pañales, prácticamente idéntico al primer teatro griego.

Las primeras escenificaciones fueron en las iglesias y se trataba de diálogos entre sacerdotes, con carácter totalmente aleccionador, son los llamados tropos. Y los tropos evolucionaron. Primero empezaron a cantarse, creció el número de actores, se usaron vestimentas especiales y hasta se permitieron hacer alguna que otra gracia para no aburrir al público. Ese fue el momento en el que el teatro volvió a la calle, no podían permitirse risas en los templos.

MisteriosLas obras religiosas se representaban sobre carretas o en altas plataformas decoradas llamadas “mansiones” y que normalmente representaban el cielo o el infierno.

Algunas de las piezas teatrales de carácter religioso eran los milagros, misterios o autos sacramentales y solían estar precedidas por la explicación, más o menos extensa de un sacerdote, de todo lo que en la obra iba a acontecer.

Juglares En contraposición a ese teatro religioso y culto, surge un teatro profano. Este no necesitaba de escenarios ni de mucha gente para sobrevivir y desarrollarse, servía cualquier plaza, o mesón. Eran los juglares, histriones itinerantes que cantaban, bailaban, recitaban y hacían malabares. Poco después surgió la farsa, un espejo de la realidad más negra y deprimente, pero vista desde un punto irónico y jocoso. En ella se parodiaba la credulidad y simpleza de los siervos pero también se aprovechaba para hacer verdadero escarnio de las clases gobernantes y del clero.

La verdad es que esta época no ha dado grandes obras teatrales pero hay que mencionar que la más antigua que se conoce en lengua romance es “El Auto de los Reyes Magos”. Está incompleta y escrita en verso, data del siglo XII y fue hallada en la Catedral de Toledo. Esperemos que la historia mejore y evolucione rápidamente en los siguientes años…

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.

Roma: teatro vs. luchas de gladiadores

Tarento fue conquistado en el siglo II a.C. y, junto a algunas otras cosas, el teatro se coló en la vida cotidiana de Roma. Las tragedias y comedias griegas se introdujeron en los Ludi (juegos romanos).

Al principio se limitaban a representar las obras originales sin cambiar nada, incluso las representaban con las vestiduras griegas pero, como sabemos era su costumbre, pronto las asimilaron como propias ajustando tanto la temática como las vestiduras a los gustos romanos. Y con el tiempo, la tragedia prácticamente desapareció pues la comedia contaba claramente con la preferencia de la plebe romana.

Teatro PompeyoEs probable que la mayor aportación al teatro de los romanos sea el edificio. Durante algún tiempo, y para las fiestas de las villas, se levantaban plataformas de madera y adobe donde se representaban las obras y se desmantelaban cuando los festejos tocaban a su fin. Se dice que “el teatro de Pompeyo” fue el primer edificio de la ciudad construido en mármol. Sus dimensiones eran enormes, en algunas zonas contaba con 150 metros de diámetro. Tenía un frente de escena de 90 metros y detrás de éste se situaba un gran peristilo de columnas de granito que rodeaba un jardín. Arquitectónicamente marcó un hito también, pues fue el primer teatro que, en vez de aprovechar las pendientes de las colinas, tenía todo un entramado de corredores, soportados por columnas, a distintas alturas que constituían las gradas. En el Pompeyo debieron representarse miles de obras: de Plauto, Terencio, Séneca… aunque por lo que es más conocido es porque en él estaba también la Curia Pompeii, en la que fue asesinado Julio César.

Amphitheatre_of_Tarragona_02«Amphitheatre of Tarragona 02» por Bernard GagnonTrabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

Gneo Nevio fue el dramaturgo que le dio una primera vuelta al teatro griego y adaptó sus contenidos al gusto romano. Con obras como “La Comedia del Asno”, “El Sorteo de Cásina” o “El Esclavo Astuto”, se le considera el creador de la épica romana.

Todo el mundo en Roma, excepto los esclavos, podía asistir al teatro y cada clase social tenía su sitio específico en las gradas. Ya hemos comentado que la comedia era más del gusto romano y Plauto creó las obras perfectas para el gran público. En sus más de 100 obras, el lenguaje era sencillo y vivo, el ritmo trepidante y las situaciones ridículas e hilarantes llevaban indefectiblemente al público a reírse abiertamente de personajes llevados al esperpento, como un viejo libertino, un soldado fanfarrón, una mujer chismosa… personajes convertidos en moldes que perduran hasta nuestros días.

1024px-Benevento-Teatro_RomanoEn el teatro romano se cultivaron también la Farsa (teatro caricaturesco) y la Pantomima ( género dramático que representa una historia mediante mímica) pero, ninguno de estos géneros y subgéneros llegó a gozar del favor que tenían los espectáculos más cruentos como las carreras de carros en el circo o las luchas de fieras o gladiadores que se desarrollaban en los anfiteatros.

Los actores en Roma solían ser esclavos o libertos, es decir, ciudadanos de tercera, y se agrupaban en compañías, o greges, dirigidas por un dominus gregis, que se quedaba con los exiguos beneficios y los primeros papeles. Malvivían llevando una vida dura y errante de fiesta en fiesta y de villa en villa y, como ocurría también en los espectáculos de gladiadores, el público podía aclamar a los cómicos… o patalear y lanzarles excrementos, comida, o lo que pillasen cerca, si no quedaban satisfechos con el espectáculo.

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.

Historia’s del teatro: Vale, el teatro nació en Grecia.

Parece que todo el mundo está de acuerdo en que el teatro, tal y como lo entendemos hoy día nació en Grecia.

Bien, ya sabemos de donde era aquel joven del que les hablaba hace unos días, el que había tenido que hacer entender, mediante mímica, a las mujeres de su clan que se aproximaba una manada de mamuts y debían resguardarse con urgencia ¿Se acuerdan de aquel muchacho? pues parece que era griego, de una Grecia muy, muy antigua ;-). Pero volvamos a la Grecia del año 900 a. C. Allí es donde el teatro nace y echa a andar.

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Para empezar hay que decir que el Arte del Teatro recibe el nombre del edificio en el que se representaba. En los inicios se construía al aire libre y frente a una colina que aprovechaban para poder dar visibilidad al escenario a muchas más personas. Los pueblos, al completo, acudían a las representaciones teatrales durante las fiestas de Dionisos (dios del vino) al principio y, con el tiempo, durante muchas otras fiestas. Allí iban a soñar. Les hablaban de Dioses y héroes, les contaban mitos, leyendas y relatos de guerras antiguas. Es cierto que no había demasiada acción sobre el escenario pero, para compensarlo, los textos que se representaban eran intensos y turbadores, plagados de fuertes sentimientos como el amor, el odio, los celos, la culpa… que atormentaban a los protagonistas y que mantenían a los espectadores concentrados e inmersos en la historia hasta el final.

Theatre_slave_Louvre_CA7249Al principio eran los propios autores de las obras los que también las representaban pero, con el tiempo y la afición del pueblo, el concepto de teatro se fue ampliando y complicando y los actores pudieron montar su propia compañía. Aún así no era raro que un actor tuviera que hacer varios personajes, por lo que se ayudaron de símbolos externos como pelucas, máscaras y colores para dar las primeras pistas al público sobre los personajes que encarnaban; si era mujer (las actrices no existían en Grecia), su posición social, edad e incluso estado de ánimo. Los reyes llevaban cetro, los soldados espada…

640px-Dionysos_mask_Louvre_Myr347Los gestos y el tono de voz eran enérgicos y exagerados pues debían llegar al público más lejano así que tenían algunos gestos convenidos que siempre significaban lo mismo; un brazo alzado sobre la cabeza con la mano extendida significaba horror y la cabeza ladeada y caída sobre el hombro significaba tristeza.

Pero no caigamos en la trampa de pensar que se trataba de un teatro muy rudimentario. Ya contaban con paneles móviles e incluso grúas con las que levantaban a los actores en el escenario. Y no podía ser actor cualquiera. En Grecia los actores eran de clase social alta e instruidos. Debían saber declamar con maestría, cantar, bailar… Cobraban un sueldo del estado y, durante algunos periodos de tiempo, tuvieron tal cantidad de privilegios que podríamos decir que gozaban de inmunidad total.

En aquellos tiempos Sófocles, Aristófanes, Eurípides o Esquilo crearon obras que hoy son como “las joyas de familia” esas que valoramos sobre todas las demás por su historia, por lo que representan. Esas que mostramos orgullosos en las ocasiones más especiales. Electra y Orestes, Antígona o Edipo Rey son como el polvo de estrellas, la materia primigenia con la que todavía hoy, en mayor o menor medida, componemos nuestras obras teatrales.

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.

Historia’s del teatro: El teatro y sus orígenes

Si nos preguntan la definición de “Teatro” es probable que muchos digamos algo parecido a: “Es una representación de algo que hacen uno o varios individuos para un público”. Y sí, es exactamente lo que es, así que, pensando un poco más llegaremos a la conclusión de que el teatro, para existir como tal, necesita de actores, de algo que comunicar y por último de un público. Realmente, muy poquitas cosas.

prehistoria teatroHistoriadores y científicos han llegado a la conclusión de que los orígenes del teatro están en la prehistoria y que el primer actor fue el chamán de una tribu. Puedo imaginar que ese chamán un día sintió la necesidad de reforzar su ritual de caza, pues últimamente los cazadores volvían de vacío, y llamó a su tribu. Los sentó en el suelo y, frente a ellos, imaginó e implementó los primeros movimientos de danza, los primeros gritos acompasados…. Y puede que ocurriese exactamente así. En ese punto ya tenemos todo lo necesario para que el teatro sea teatro; actor, mensaje y público.

Pero, mientras escribía estas palabras no he podido evitar imaginar la siguiente escena:

Un hombre joven, muy peludo y cubierto con pieles, llega corriendo a un prado donde algunas mujeres recogen bayas moradas de unos arbustos y los niños pequeños juegan a su alrededor.

Su cara y movimientos delatan que viene asustado. Agita sus brazos de abajo a arriba y de dentro a fuera. Las mujeres, mientras recogen a los niños y se los cargan a la espalda lo miran con atención, escudriñando sus gestos, deseando entender.

Cuba, Viñales Historia del teatroEl hombre coloca sus brazos arqueados, como un paréntesis a lo largo de su cuerpo, luego acerca un brazo a su cara y lo agita de arriba abajo emitiendo un sonido animal que las mujeres conocen muy bien. Salta y corre intentando multiplicarse y rellenar un espacio mucho más grande del que necesita para sí mismo, y por último señala con un dedo hacia la dirección de la que había llegado solo un minuto antes.

Las mujeres corren en sentido contrario al que había apuntado el joven, seguidas por éste, que no deja de mirar hacia atrás mientras corre.

Está claro que un gran grupo de mamuts se dirige hacia allí y lo han enviado a avisarles para que puedan refugiarse a tiempo.

Esa noche, hombres y mujeres alrededor de la hoguera de su cueva, reirán a carcajadas mientras una mujer tras otra, en su afán de explicar a sus hombres lo ocurrido, imita los movimientos rápidos y torpes del joven felicitándose porque no ha habido heridos y todo ha salido bien.

Ha nacido el teatro.

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.