Historia’s del teatro: Vale, el teatro nació en Grecia.

Parece que todo el mundo está de acuerdo en que el teatro, tal y como lo entendemos hoy día nació en Grecia.

Bien, ya sabemos de donde era aquel joven del que les hablaba hace unos días, el que había tenido que hacer entender, mediante mímica, a las mujeres de su clan que se aproximaba una manada de mamuts y debían resguardarse con urgencia ¿Se acuerdan de aquel muchacho? pues parece que era griego, de una Grecia muy, muy antigua ;-). Pero volvamos a la Grecia del año 900 a. C. Allí es donde el teatro nace y echa a andar.

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Para empezar hay que decir que el Arte del Teatro recibe el nombre del edificio en el que se representaba. En los inicios se construía al aire libre y frente a una colina que aprovechaban para poder dar visibilidad al escenario a muchas más personas. Los pueblos, al completo, acudían a las representaciones teatrales durante las fiestas de Dionisos (dios del vino) al principio y, con el tiempo, durante muchas otras fiestas. Allí iban a soñar. Les hablaban de Dioses y héroes, les contaban mitos, leyendas y relatos de guerras antiguas. Es cierto que no había demasiada acción sobre el escenario pero, para compensarlo, los textos que se representaban eran intensos y turbadores, plagados de fuertes sentimientos como el amor, el odio, los celos, la culpa… que atormentaban a los protagonistas y que mantenían a los espectadores concentrados e inmersos en la historia hasta el final.

Theatre_slave_Louvre_CA7249Al principio eran los propios autores de las obras los que también las representaban pero, con el tiempo y la afición del pueblo, el concepto de teatro se fue ampliando y complicando y los actores pudieron montar su propia compañía. Aún así no era raro que un actor tuviera que hacer varios personajes, por lo que se ayudaron de símbolos externos como pelucas, máscaras y colores para dar las primeras pistas al público sobre los personajes que encarnaban; si era mujer (las actrices no existían en Grecia), su posición social, edad e incluso estado de ánimo. Los reyes llevaban cetro, los soldados espada…

640px-Dionysos_mask_Louvre_Myr347Los gestos y el tono de voz eran enérgicos y exagerados pues debían llegar al público más lejano así que tenían algunos gestos convenidos que siempre significaban lo mismo; un brazo alzado sobre la cabeza con la mano extendida significaba horror y la cabeza ladeada y caída sobre el hombro significaba tristeza.

Pero no caigamos en la trampa de pensar que se trataba de un teatro muy rudimentario. Ya contaban con paneles móviles e incluso grúas con las que levantaban a los actores en el escenario. Y no podía ser actor cualquiera. En Grecia los actores eran de clase social alta e instruidos. Debían saber declamar con maestría, cantar, bailar… Cobraban un sueldo del estado y, durante algunos periodos de tiempo, tuvieron tal cantidad de privilegios que podríamos decir que gozaban de inmunidad total.

En aquellos tiempos Sófocles, Aristófanes, Eurípides o Esquilo crearon obras que hoy son como “las joyas de familia” esas que valoramos sobre todas las demás por su historia, por lo que representan. Esas que mostramos orgullosos en las ocasiones más especiales. Electra y Orestes, Antígona o Edipo Rey son como el polvo de estrellas, la materia primigenia con la que todavía hoy, en mayor o menor medida, componemos nuestras obras teatrales.

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.

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