Roma: teatro vs. luchas de gladiadores

Tarento fue conquistado en el siglo II a.C. y, junto a algunas otras cosas, el teatro se coló en la vida cotidiana de Roma. Las tragedias y comedias griegas se introdujeron en los Ludi (juegos romanos).

Al principio se limitaban a representar las obras originales sin cambiar nada, incluso las representaban con las vestiduras griegas pero, como sabemos era su costumbre, pronto las asimilaron como propias ajustando tanto la temática como las vestiduras a los gustos romanos. Y con el tiempo, la tragedia prácticamente desapareció pues la comedia contaba claramente con la preferencia de la plebe romana.

Teatro PompeyoEs probable que la mayor aportación al teatro de los romanos sea el edificio. Durante algún tiempo, y para las fiestas de las villas, se levantaban plataformas de madera y adobe donde se representaban las obras y se desmantelaban cuando los festejos tocaban a su fin. Se dice que “el teatro de Pompeyo” fue el primer edificio de la ciudad construido en mármol. Sus dimensiones eran enormes, en algunas zonas contaba con 150 metros de diámetro. Tenía un frente de escena de 90 metros y detrás de éste se situaba un gran peristilo de columnas de granito que rodeaba un jardín. Arquitectónicamente marcó un hito también, pues fue el primer teatro que, en vez de aprovechar las pendientes de las colinas, tenía todo un entramado de corredores, soportados por columnas, a distintas alturas que constituían las gradas. En el Pompeyo debieron representarse miles de obras: de Plauto, Terencio, Séneca… aunque por lo que es más conocido es porque en él estaba también la Curia Pompeii, en la que fue asesinado Julio César.

Amphitheatre_of_Tarragona_02«Amphitheatre of Tarragona 02» por Bernard GagnonTrabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.

Gneo Nevio fue el dramaturgo que le dio una primera vuelta al teatro griego y adaptó sus contenidos al gusto romano. Con obras como “La Comedia del Asno”, “El Sorteo de Cásina” o “El Esclavo Astuto”, se le considera el creador de la épica romana.

Todo el mundo en Roma, excepto los esclavos, podía asistir al teatro y cada clase social tenía su sitio específico en las gradas. Ya hemos comentado que la comedia era más del gusto romano y Plauto creó las obras perfectas para el gran público. En sus más de 100 obras, el lenguaje era sencillo y vivo, el ritmo trepidante y las situaciones ridículas e hilarantes llevaban indefectiblemente al público a reírse abiertamente de personajes llevados al esperpento, como un viejo libertino, un soldado fanfarrón, una mujer chismosa… personajes convertidos en moldes que perduran hasta nuestros días.

1024px-Benevento-Teatro_RomanoEn el teatro romano se cultivaron también la Farsa (teatro caricaturesco) y la Pantomima ( género dramático que representa una historia mediante mímica) pero, ninguno de estos géneros y subgéneros llegó a gozar del favor que tenían los espectáculos más cruentos como las carreras de carros en el circo o las luchas de fieras o gladiadores que se desarrollaban en los anfiteatros.

Los actores en Roma solían ser esclavos o libertos, es decir, ciudadanos de tercera, y se agrupaban en compañías, o greges, dirigidas por un dominus gregis, que se quedaba con los exiguos beneficios y los primeros papeles. Malvivían llevando una vida dura y errante de fiesta en fiesta y de villa en villa y, como ocurría también en los espectáculos de gladiadores, el público podía aclamar a los cómicos… o patalear y lanzarles excrementos, comida, o lo que pillasen cerca, si no quedaban satisfechos con el espectáculo.

Artículo de nuestra colaboradora Mayte Matías.

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