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Un rato con Andoni Ferreño, antes de convertirse en Brígida.

Andoni Ferreño ha presentado programas de televisión en Antena 3, Tele 5, Televisión Española, Telemadrid y otros canales autonómicos. Ha aparecido en una decena de largometrajes y varias series de televisión. Y sobre todo, ha hecho teatro. Lleva 25 años haciendo teatro… y ahora se le ha presentado el reto de subirse al escenario interpretando a una mujer. Con falda y peluca, el actor da vida a Brígida, una de las protagonistas de la recién estrenada El clan de las divorciadas, que lleva varios días de éxito en el Teatro Muñoz Seca de Madrid. Andoni nos emplaza en un bar al lado del teatro, al que llega muy puntual. Un té para él (cuida su inconfundible voz), unas cervezas para nosotros… unas bromas para romper el hielo y…

Empezaste estudiando periodismo…

Hice dos años de periodismo porque al principio no me dejaron estudiar para actor…  pero aproveché para hacer mis pinitos con radios “pirata”, allí conocí a Ramón García… (él en la margen izquierda de la Ría y yo en la derecha). Finalmente conseguí venirme a Madrid donde hice mis estudios en la Escuela de Arte Dramático.

Andoni Ferreño El Clan de las divorciadasAlgunos recordamos tus primeras apariciones en televisión, Tele-cupón, la Rueda de la Fortuna…

Ya había hecho algunas cosas los dos años anteriores, pero el Tele-cupón fue mi primera aparición en TV, en marzo de 1990, junto a Silvia Marsó. Fuimos los primeros presentadores en directo de Tele5. En aquella época los actores no teníamos claro lo de hacer televisión, no “se llevaba” lo de la tele. Recuerdo que acabábamos de comprar un contestador automático en el piso que compartía con un compañero de Bilbao, y la primera llamada que recibimos en ese aparato, fue la de Sebastián Junyent para proponerme un casting para un nuevo canal privado de televisión. ¿Pero cómo será eso?, me pregunté. Era Tele5. Hice una prueba con Sebastián, yo no quería hacer más pruebas… pero me insistieron, hablé con Lazarov… y con 24 años y vista la cuantía económica que pensaban pagar…  ¡se me cayó el teléfono de las manos! Y tuve que aceptar. 

¿Mucho tiempo en televisión?

En realidad no estuve tanto tiempo, yo lo hacía porque pagaban bien, era una época muy buena. De repente, a mis 25 años, de vivir en un apartamentito me mudé a Aravaca, me compré un cochazo, salía a la calle y me conocía todo el mundo… y podía permitirme ciertos lujos… como producirme mis propias obras de teatro. Así que estuve en televisión el tiempo suficiente para poder tener la capacidad económica de producir mi propio teatro.

Alguien dijo que para ser un actor “conocido” tienes que salir en cine y televisión, pero para ser “reconocido” tienes que hacer teatro.

Andoni Ferreño El Clan de las divorciadasHay una frase maravillosa de mi maestro Agustín González: “el teatro es la aristocracia de este oficio”… Luego está lo demás. Me encanta el cine, pero dependes de un director que elige cada plano, cada situación… en el teatro hay un plano general en el que yo puedo decidir qué quiero ofrecer y el espectador puede decidir qué quiere mirar… es algo más vivo, más interactivo. El cine o las series de televisión pueden ser magníficos, pero yo me quedo con mi teatro. Creo que es donde yo, personalmente, me siento actor “de verdad”.

Y hablando de esto, muchos actores se “pasan” al otro lado, a dirigir, tú mismo hace poco dirigiste una excelente versión del “Hay que deshacer la casa”, pero pocos directores se vuelven actores… ¿es que es más fácil una cosa que otra o es que, por ser actor, puedes tener enfoques distintos y novedosos?

Bueno, antiguamente el director era el “primer actor”, pero en un momento surge el director de escena, que le da un aire distinto, que ajusta, que adapta… éste no tiene por qué ser actor, pero tiene que conocer a los actores, tiene que saber sacar las emociones de cada actor. Y eso es muy complicado. Por otro lado, cuando un actor se vuelve director le surge un problema: tiene que enfrentarse a compañeros, a sus iguales. ¿cómo le dices tú a un compañero “mira quiero que lo hagas así”? El te puede contestar: “pues yo creo que es mejor de esta otra manera”. Y puedes entrar en choques serios.

Así que un director tiene que ser también “gestor de conflictos”, no?

Bueno, bueno… el director es el gestor de todo, es terrible. Yo por ejemplo, como actor soy bastante complicado. Mi experiencia me ha forjado un criterio que a veces defiendo vehementemente. A mí hay que convencerme. Si no veo claro los argumentos, me cuesta hacerlo. Por eso puede ser problemática la relación entre actores y directores: muchas veces chocamos. Yo prefiero que el director se centre más en la parte artística y escenográfica, y deje la interpretación un poco más en nuestras manos, que somos los que sabemos de eso.

El Clan de las divorciadas

Centrándonos en esta obra que vamos a ver en un rato, El Clan de las divorciadas, ¿es cierto que llegaste a suplicar por hacer el papel de Brígida?

Es cierto, totalmente… (ríe). Después de “Hay que deshacer la casa” me apetecía hacer una buena comedia. Hacía tiempo que no hacía una comedia y buscaba algo que fuese realmente diferente. Hacer de mujer es un reto que me apetecía, pero cuando me hablaron de esta comedia y la vi en París, supe que tenía” que hacer de Brígida. Y se lo pedí insistentemente al productor, Alejandro Colubí, que no fue nada fácil de convencer… “Estás loco!” me decía… tuve que hacerle dos “teasers”, ¡es el papel que más he peleado en mi vida!

Bueno, ya llevas algunas semanas representando esta obra, ¿hay alguna anécdota o cosa curiosa que señalar?

En realidad no es una anécdota, tiene lógica que estos primeros días lo que más ha chocado es cuando yo aparezco en el escenario, bueno cuando Brígida aparece. La imagen que muchos tienen de mi se ve muy impactada, jajaja… no te puedes imaginar, con un poco de tacón me voy a casi 1,90 metros de altura… y con el vestido y la peluca… pero al minuto se han olvidado de que soy yo y empiezan a descubrir a Brígida, entrando en su juego.

¿No es un poco hortera y “brutota” esta Brígida?

Andoni Ferreño es Brígida

Claro, pero esto no nos lo hemos inventado nosotros. La obra está “franquiciada”. La hacemos ajustándonos mucho a como Alil Vardar la creó para la obra original que el mismo representa y dirige en París desde hace más de 10 años. “Tú plantéate que este personaje es como Shrek”, me dijo Alíl, “es un ogro maravilloso, por eso lo tiene que hacer un hombre”. El lo hace de esa forma y yo, además de currarme lo mío, le he copiado lo que no está escrito. Después de ver cómo lo hace Alíl, no hace falta ponerse más creativo! Y además había que hacerlo así para mantener su esencia. Estoy muy orgulloso de este trabajo y de cómo estoy llevando este personaje, y además estoy recibiendo algunas de las mejores críticas de mi vida. Estoy feliz. Y los franceses, que vienen periódicamente a hacer un seguimiento, están encantados.

Sabemos que estás encantado con tus compañeras, pero ¿tienes algún actor/actriz con el que hayas disfrutado de trabajar especialmente?

Clan de las Divorciadas

Son de fábula, con Esperanza Elipe ya había trabajado antes varias veces y es fantástica. Con Vanesa Romero no había coincidido, y me ha sorprendido, Ya sabes lo que pasa en este país, que te creas una imagen y te encasillan. Es una mujer genial, muy trabajadora, tiene afición por el teatro y los tres conectamos muy bien, como descubrirás en un rato. Por otro lado, yo nunca he tenido problema con los actores. Y una vez “quise” trabajar con un actor en concreto. Hace años obtuve los derechos de “La Huella” una obra que quería hacer, que era “la obra de mi vida”… pero me empeñé en un actor: Agustín González. Pensé “solo la puedo hacer con Agustín, si no, no la hago”. Agustín es la persona con la que mejor he trabajado y con la que he aprendido todo lo que se puede aprender encima de un escenario. Todo. Y luego tengo la suerte de que trabajo con amigos, como con Ramón Langa. Trabajar con Langa es una delicia, somos muy parecidos, como hermanos, y nos lo pasamos estupendamente.

Bueno, ha sido un placer empezar así la tarde… antes de disfrutar de lleno con la obra, última pregunta ¿sabes jugar al mus?

Soy el mejor jugador del mundo. Pero si no hay nivel, me aburro. Es de dominio público, lo que pasa es que no siempre tengo una pareja a la altura, jajajaja…